
La tómbola global de los enemigos públicos
Cuando el terror golpeó el corazón de Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, el Tío Sam no dudó: sacó la chequera y puso precio a la cabeza del enemigo número uno. Osama Bin Laden, cerebro y rostro del acto terrorista más letal de la historia reciente, se convirtió en el objetivo de una caza global.
El saldo fue devastador: 2,977 vidas truncadas, miles de heridos y una factura material que superó los 60,000 millones de dólares.El Tío Sam ofreció 25 millones de dólares por Bin Laden, convirtiendo la justicia en una especie de subasta planetaria.
¿Quién cobró la recompensa?
Nadie lo sabe. Ni los vídeos sensacionalistas tipo “Samay”, “LIFE” ni los reportajes han logrado identificar al ganador.
¿Fue un informante islámico, un agente doble, o simplemente el fin de una era?
Lo cierto es que, más allá de los problemas y los gastos, lo que sí ha habido es mucho espectáculo y humo mediático.
Recientemente, el Tío Sam volvió a sacar la chequera y anunció una recompensa de 50 millones de dólares por Nicolás Maduro.
¿Habrá alguien que se lleve el premio, o seguiremos sin conocer al verdadero ganador de esta tómbola internacional, mientras el espectáculo y el humo mediático continúan?
Amanecerá y veremos.
