
¿Todo está permitido? Reflexiones sobre la moral y la crisis venezolana
La frase «Si Dios no existe, todo está permitido», atribuida a Dostoievski, tiene una profunda resonancia en el contexto actual de Venezuela, un país marcado por una crisis política, económica y social sin precedentes. En medio de esta incertidumbre y polarización, emergen preguntas esenciales sobre los fundamentos morales y el sentido de la existencia, especialmente para quienes se sienten perdidos en la vorágine emocional del momento.
El fundamento de la moral en la fe católica
Desde la perspectiva católica, la existencia de Dios constituye el pilar de la moral y del derecho objetivo. La fe enseña que la autoridad moral última no se encuentra en ideologías humanas ni en líderes temporales, sino en un Creador que, según el dogma, «guarda y gobierna por su providencia todo lo que creó». Esta providencia divina no invita a la pasividad, sino que llama a la acción responsable, recordando que cada decisión tiene repercusiones morales.
La Doctrina Social de la Iglesia propone principios como la dignidad de la persona humana, el bien común y la solidaridad, que se presentan como bases imprescindibles para la reconstrucción de cualquier nación. Estos valores orientan a los creyentes hacia una vida ética y comprometida con la sociedad.
La fe como ancla de esperanza y guía moral
En tiempos de crisis, la fe se convierte en un punto de referencia estable y en un faro moral que guía a las personas hacia la búsqueda de soluciones fundamentadas en la verdad y la justicia. Esta visión rechaza el nihilismo y el pragmatismo que justifican cualquier medio para alcanzar fines políticos, abogando por un retorno a los principios éticos y la creencia en un orden superior que va más allá de la desesperación presente.
El papel del católico ante la polarización
Para el católico que afronta la polarización, la fe constituye una guía clara que destaca la importancia de la caridad y la búsqueda de la paz mediante el diálogo y el perdón. En este contexto, se invita a los creyentes a convertirse en agentes de unidad y esperanza, incluso cuando el panorama resulta abrumador y desolador.
Pregunta para la reflexión
Finalmente, se plantea una cuestión abierta dirigida al católico inmerso en la emocionalidad de la polarización:
¿encuentra usted en la providencia divina la fuerza y la claridad moral necesarias para discernir un camino de unidad y bien común para Venezuela?
Esta pregunta invita a la introspección individual y al intercambio de perspectivas personales, sin coerción ni juicio.
Roy J Rizo D’Arthenay
Business Coach
